Nota de autor

La existencia de la pobreza en nuestros tiempos es completamente absurda, y desde el absurdo he querido tratarla.

Hemos llegado a la luna ¾ hace mucho¾ pero somos incapaces de que todas las personas de este mundo vivan con dignidad; cualquier teoría basada en la escasez de recursos, en la economía de mercado, o cualquier otro chiste similar solo puede provocar la más cínica carcajada.

Falta voluntad y sobra egoísmo. La sociedad y la educación ¾globales¾ están basadas en la competencia y en atender a intereses particulares.

¿Y las cumbres para acabar con la pobreza? Pura comedia.

¿Y los representantes de los países ricos, de los países pobres, de las Naciones Unidas y de las ONG que luchan por esos loables fines?  En la mayoría de los casos, personas e instituciones educadas, como todos, en la competitividad, que luchan por mantenerse a flote. Desde esa posición es muy difícil, si no imposible, cambiar un sistema basado en las relaciones de poder.

¿Y los antisistemas? Desde la negación, tampoco se puede construir.

¿Y entonces qué nos queda? Me hubiera gustado promover las máximas de paz y amor, pero como soy un egoísta más, solo puedo ofrecer esta comedia absurda con el deseo ¾narcisista¾ de que les guste.

Jorge Jimeno,
25 de octubre de 2017